NOTA 1Para evitar el tránsito porteño, cada vez más personas buscan opciones como bicimotos, longboards y bicicletas plegables
El hombre deja su estela zigzagueante frente a una larga fila de conductores fastidiados en plena 9 de Julio. Todos lo miran con sorpresa y, hay que decirlo, con sana envidia.
En su longboard (un skate más largo y estable que los normales), sortea el embotellamiento para salir airoso de uno de los males modernos: la pérdida de tiempo en el irritante tránsito porteño.
La bicimoto y el monopatín eléctrico, el longboard y las bicicletas plegables son opciones cada vez más extendidas en la ciudad. A diferencia de los medios de transporte tradicionales, permiten viajar a muy bajo costo, son poco contaminantes y, en algunos casos, implican luchar contra el sedentarismo.
“Desde que aparecí en la oficina con mi bicimoto, ya hay dos personas más que la tienen; yo la recomiendo mucho para moverse en la ciudad porque se gana mucho tiempo.”
El que habla es Leonardo Len, de 39 años, gerente de un call center que hace cuatro meses pudo ponerles fin a dos problemas: el del tránsito y el de no saber andar en bicicleta (aprendió de grande en la bicimoto).
“Para ir de Colegiales, donde vivo, al centro [Balcarce y Belgrano], donde trabajo, tardo 24 minutos. Son 12 kilómetros, que antes podían demandarme una hora en colectivo”, expresó sobre las ventajas de haberse convertido en un “bicimotero”, como se define.
“Además, la bicimoto es muy simpática, tiene onda y a muchos les causa gracia ver a un hombre vestido de traje y con casco arriba de esto, pero está muy bien aceptada”, añadió, aunque reconoció que, cuando le comentó la idea a su mujer, recibió un: “¡Estás completamente loco!”. “Ahora le dice a todo el mundo que la tengo”, añadió orgulloso.
La gran ventaja de la bicimoto con respecto a la moto, según comenta, es que no paga patente, es económica (84 kilómetros con dos litros de nafta) y permite alternar con los pedales en tramos cortos.
“Lo mío empezó como una cuestión de tiempo y horarios: salía de trabajar a las 12 de la noche y llegaba a mi casa a la 1 o 1.30 de la mañana; ahora, a más tardar, a las 12.30 estoy cenando”, expresó Len, que compró la bicimoto con amortiguación y otros accesorios, por 1800 pesos.
Daniel Jejcic, harto de las largas demoras y esperas, viaja desde Núñez hasta su oficina en Florida y Córdoba combinando el longboard con el tren. “Hago pateando -así le dicen a montar el longboard- las diez cuadras desde mi casa hasta la estación y después vuelvo a patear hasta acá desde Retiro”, relata este joven de 24 años que, además, inició con su amigo Pablo Orlando la empresa Good People, de venta de tablas. “Acá todos vienen en longboard y, en el tren, me cruzo con cada vez más oficinistas con sus tablas; incluso, tengo un amigo que cuando termina de trabajar se va hasta San Fernando pateando”, dice Jejcic. Los precios de los longboards arrancan en unos 800 pesos.
Estas alternativas serían algo así como la segunda generación del transporte “indie”, que empezó con el skate y los rollers. Curiosamente, son todas invenciones bastante antiguas: la bicicleta (siglo XIX); la bicimoto, al igual que el longboard y el skate, nació en la década del 50 y del 60. Sólo el Segway podría definirse como un invento contemporáneo, aunque en la Argentina el prototipo más barato cuesta unos 30.000 pesos.
Alejandro Leston tiene 28 años y es ingeniero mecánico en automóviles. Hace dos años participó de una conferencia en Detroit (cuna de la industria automotriz americana) y, allí, lo único que escuchó fueron proyectos que no incluían el automóvil tradicional.
Creyó que se había equivocado de lugar, pero no.
“Me di cuenta de que el automóvil, tal como lo conocemos, tiene los días contados, y la bicicleta surge a priori como el medio de transporte más noble para la movilidad urbana, que no está relacionada con un factor recreativo”, dijo.
Leston fundó Muvin, una empresa que busca dar soluciones de movilidad urbana y que hoy comercializa las coquetas bicicletas plegables Dahon, aunque señala que sólo es el comienzo de una tendencia que incluirá otros vehículos eléctricos.
“Hay muchos factores de la vida moderna que se alinearon de tal manera que hoy tiene mucho sentido pensar en otras opciones para transportarse: la mayoría de nuestros clientes utilizan la bicicleta plegable para ir a trabajar. Incluso, hay empresas que dan financiación a sus empleados para que compren la bici”, expresó Leston. El modelo más económico que comercializa Muvin cuesta 2300 pesos.
Para conocer el interés creciente detrás de estas opciones de movilidad urbana sólo basta navegar un poco por Internet.
A tal punto que la legisladora porteña María Eugenia Rodríguez Araya presentó un proyecto de ley para regular la circulación de las bicimotos. En la iniciativa propone que los conductores cuenten con un permiso de conducir, haber cumplido 14 años y un certificado de seguro de responsabilidad civil hacia terceros. “Entendemos las necesidades de transporte en nuestra ciudad y es entonces cuando debemos trabajar urgentemente para llenar el vacío legal”, argumentó en el proyecto.

LOS MÁS JÓVENES Y EL COLECTIVO
Mientras crece el uso de los medios “no convencionales” para viajar por la ciudad, una encuesta de la Universidad de Palermo y TNS Gallup sobre “los jóvenes y los medios de transporte” indicó que el colectivo (42%) es el vehículo más utilizado en el segmento de entre 10 y 24 años. El relevamiento, de todos modos, señala que el medio “favorito” es la bicicleta (19%). La encuesta se realizó sobre la base de entrevistas personales a 904 jóvenes. El decano de la Universidad de Palermo, Gabriel Foglia, explicó que el uso del colectivo está relacionado más con una cuestión de “necesidad”. A partir de la encuesta llegaron a la conclusión de que gran parte del tiempo de una persona está dedicado a movilizarse de un lugar a otro. “Es necesario adaptar la infraestructura de transporte para mitigar los riesgos (especialmente en las grandes ciudades). Hay más usuarios de longboard, pero no llegan a ser un porcentaje significativo de la población total de jóvenes”, dijo. En el caso de los más jóvenes, ?dado que la mayoría no tiene automóvil, este tema es muy relevante, consideró Foglia.
OTRAS ALTERNATIVAS EN MOVIMIENTO
Monopatín con motor: hay versiones con motores eléctricos y a explosión; se desplazan a una velocidad de 25 km por hora y son muy fáciles y cómodos de transportar. $ 1500.
Skate eléctrico: permite desplazarse por casi cualquier terreno según el modelo y el tipo de ruedas; las baterías pueden recargarse y se controla desde un comando inalámbrico. $ 2500.
Segway: nació como el invento que transformaría el mundo; eso no ocurrió pero es cada vez más utilizado como transporte urbano. En la Argentina aún son muy caros. $ 30.000.
Bicicleta eléctrica: todavía no están muy difundidas en la Argentina por su alto costo, pero son una revolución en otros países como China, donde hay 40 millones de usuarios. $ 9500.
Bicicletas plegables: Matías Giorgetti y Nicolás Leston utilizan las bicicletas plegables Dahon para trasladarse por la ciudad en combinación con otros medios de transporte. ? Sus precios son variables.
Fuente: La Nación
http://www.lanacion.com.ar/1376942-nuevas-formas-de-viajar-por-la-ciudad

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